Memories fade
Like looking through a fogged mirror
Decisions too
Decisions are made
Decisions are made and not bought
But I thought this wouldn’t hurt a lot
I guess not

Control yourself
Take only what you need from it

Por qué no escribo mucho

Todos los que agarraron mi iPhone en los últimos tres meses habrán visto que en el “escritorio” (btw, son unos metidos que se ponen a leer lo que no les corresponde) tenía en el ToDo algo que decía “Por qué no escribo mucho”… así que acá está, una especie de explicación.
Este blog siempre tuvo períodos de ups and lows, sin embargo creo que en el último tiempo fue más bien un constante low.
Es difícil poder argumentar bien cuáles son las razones por las que escribo poco, ya sea en este blog o en Tecnogeek. Dejando de lado mi situación académica (que muy lentamente va mejorando, pero sigo con problemas para estudiar, sigo sintiéndome en reiteradas ocasiones muy estúpido, etc.), el no escribir pasa por otra razón.
Estamos viviendo un período de saturación blogística que ya empieza a ser nauseabundo. Feinmann tenía razón, realmente, “cualquier pelotudo tiene un blog” (no lo cito de forma despectiva, sino para representar algo masificado), y eso te hace seguir a miles de blogs (o personas), que pueden no ser interesantes el 100% de las veces (y a veces porcentajes mucho mayores, como pelotudeces el 90% de las veces), pero ocasionalmente tienen un destello de sabiduría, humor, o lo que sea, que te pone a pensar “Uh, menos mal que tengo su blog en el reader”… pero aún así, te tenés que comer el 90% de las boludeces (si alguien se siente identificado en su relación con mi blog, mis profundas disculpas).
En fin, a lo que iba, hay muchos blogs. La gente que escribe en esos blogs, si bien cada una es única (si digo otra cosa me acribillan), forma parte de lo que podría ser denominado un mismo conjunto de personas, con intereses similares. Personas con intereses similares, que tienen un blog, entonces, escriben asimismo de cosas similares (¿porque para qué tener un blog en el que no vas a escribir sobre tus intereses?). Y ahí es cuando entra la saturación.
Si bien en un blog similar es más difícil de que suceda esta situación, sirve más ejemplificarla con el caso de Tecnogeek (TG, for short), y sobretodo, con un tipo de noticia en particular: Apple. Nadie sigue sólo un blog de tecnología, siempre lo recomendable es seguir a varios para poder enterarse de diferentes cosas, con distintos puntos de vista. Pero cuando el tema en cuestión es Apple, la blogósfera se inunda de posts prácticamente idénticos, que poco aportan. Por eso a veces en TG nos critican de antiApple… pues bien, en mi caso no es así (Fabio sí, es un antimacoso virulento :P), admiro los productos de la compañía, y si mi presupuesto lo permitiera me rodearía de ellos (pero no puedo). No escribo sobre Apple no porque no me interese, sino porque pienso en ustedes, lectores; creo que ya debieron haber leído suficiente y tienen las pelotas por el piso de leer siempre lo mismo.
Y así como toqué particularmente a Apple, podemos generalizarlo a diferentes marcas, a diferentes ámbitos (no sólo la tecnología) y esferas, que produce una saturación general, la falta de algo que nos diferencie frente al resto (en TG con Fabio consideramos que nos diferencian las reviews; tenemos las reviews más detalladas de todos los blogs, en español al menos, que leemos; el problema con las reviews es que son agotadoras mental y físicamente, requiere mucho tiempo y esfuerzo hacerlas y no nos podemos dar el lujo de hacerlas muy seguido). Y por eso no escribo mucho, ni en mi blog ni en TG (ámbito en el cual siempre hay noticias; me siento saturado, o no me interesan). A veces siento que no les puedo ofrecer algo que no los haga terminar de leer el post exclamando “cómo me acabás de hacer perder el tiempo…”, como probablemente les acaba de pasar.

Esta historia va a seguir el resto de nuestras vidas, vos lo sabés y yo también. Nos va a arruinar muchas cosas, porque no manejamos bien el asunto. Hay que sacárselo de encima: lo mejor es concretar, disfrutar, terminar, y no hablar nunca más.