Que en paz descanses

En una tentación nocturna dominguera, fui a servirme un poco de helado. Ansioso, en vez de esperar a que se descongele un poco, fui directamente con las manos a la masa.
Y así, sin avisar, ella se murió. Me acompañó durante unos 15-16 años, pero hoy decidió decir “basta”. Era mi preferida, la usaba siempre (simplemente detesto las metálicas, necesito de plástico), y a mis sobrinos les gustaba mucho también. No sé cómo voy a decirles que ya no está más entre nosotros. Naturalmente, luego tuve que duplicar mi ración de helado para superar la depresión.

Don’t… just… don’t =(.
Nota: era una cuchara

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